CRÍTICA DE “CANINO”

 

Después del estreno de Langosta (2015), muchas miradas se han dirigido hacia Yorgos Lanthimos. El cineasta griego nos propone un cine controvertido y diferente que vale la pena seguir muy de cerca.

 

Pero lo cierto es que ya valía la pena seguirlo desde películas como Alps (2011) o Canino (2009). Ya entonces, podíamos identificar ciertos temas recurrentes, además de un estilo muy original que hacen de Lanthimos un director con una personalidad única que no suele dejar indiferente a nadie.

 

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