NEGATIVO GANADOR: Cine polémico

TODO ES BUENO CUANDO ES EXCESIVO

 

Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia vergüenza. – Oscar Wilde

 

Suelo decirle a todos mis amigos que tienen que ver Salò o le 120 giornate di Sodoma (1975), obra última del siempre polémico Pier Paolo Pasolini, y que les va a cambiar la vida. Resulta complejo, creo que para casi todo el mundo que decida adentrarse en el cosmos de este peculiar film, siquiera entender sus propias impresiones a raíz del terrible impacto, atentado a sus cabezas, que provoca. En lo que todos estamos de acuerdo es que si viste Salò no la olvidas fácilmente. Incluso más de treinta años después, ésta es probablemente una de las películas que más disparidad de opiniones ha creado. Hay quien simplemente no puede verla, y es que no es un film apto para todos los públicos. Hay quien acude a ella en busca de una imagen extremadamente atroz que realmente no llega, sobre todo si tenemos en cuenta lo que ha llovido desde entonces y que en los cines cada vez es más fácil encontrar lo que parecen autopsias en directo (porno gore) que juegan a probar los niveles de aguante del espectador. Entonces ¿Qué es lo que hace que Salò sea una de las películas más polémicas de la historia del cine? ¿Por qué es como un abrazo horrible de crueldad, frío, como una patada en la cara para el espectador? Bueno, tiene que serlo.

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