NEGATIVO GANADOR PRESENTA: CINE POLÉMICO

UNA DE LAS PRIMERAS IMÁGENES QUE RECUERDO

 

La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza. – Charles Baudelaire

 

Cuando tenía unos cuatro o cinco años, una noche cualquiera estaba yo sentada junto a mi abuela viendo Drácula (1992) de Francis Ford Coppola en la televisión. Ya por entonces, y aunque aún era muy pequeña, creo que me había convertido en una persona más bien nocturna. Siempre he sentido una gran fascinación por las criaturas de la noche y por aquellas víctimas del placer, caídas en el éxtasis y en la doble cara de lo exquisito. Mi madre era y es todo lo contrario, y dado que dormíamos en la misma habitación yo no podía hacer otra cosa sino hacerle caso, dejar de ver aquello, finalizar el día cualquiera. Entonces me fui a la cama, con aquella cosa en la cabeza. Creo que en ese momento todavía no tenía muy claro lo que era la mentira, más allá de un juego divertido. No sabía que podía tener prácticas aplicaciones al beneficio propio. Esperé mientras fingía una respiración un poco más honda y pausada. No podía privarme de absorber, contemplar, conocer. Esperé y en cuanto supe que mi madre finalmente se había dormido, me levanté poco a poco con mucho cuidado de no hacer ruido con los muelles del colchón viejo, atravesé el suelo negro teñido del aire que deja la noche y al fondo del salón un pequeño televisor, mi abuela y Monica Bellucci surgiendo del interior de una cama, alzándose sobre mí. Me senté junto a mi abuela y continué viendo la película hasta que mi madre se percató de mi ausencia y vino a buscarme.

 

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